La Denominación de Origen Rías Baixas: historia, vinos y desafíos
En noviembre, el prestigioso crítico británico y Master of Wine Tim Atkin publicó su esperado informe sobre la Denominación de Origen Rías Baixas, una región que, según sus palabras, ha logrado algo “especial, único y duradero, con una valentía digna de Colón y su tripulación”.
La zona de producción ocupa la costa de Rías Baixas (Pontevedra), aunque también incorpora algunos municipios del suroeste de A Coruña.
Nos adentramos en la historia, los vinos y los retos de una tierra que ha convertido la uva albariño en su bandera, representando el 97% de las plantaciones y conquistando paladares en todo el mundo.
Un viaje por la historia de Rías Baixas
La viticultura en Rías Baixas hunde sus raíces en la época romana. Ya en el siglo II se elaboraba vino en esta zona, aunque el verdadero impulso llegó en el siglo XIX. Sin embargo, la historia no estuvo exenta de dificultades: enfermedades como el mildiu y la filoxera golpearon con fuerza, obligando a reinventar la viticultura.
Un hito clave fue la Fiesta del Albariño, celebrada por primera vez en 1953, que marcó el inicio del reconocimiento público de esta variedad. Pero el gran salto llegó en 1988, cuando Rías Baixas obtuvo la categoría de Denominación de Origen. Desde entonces, el crecimiento ha sido espectacular: de 14 bodegas en sus inicios a 177 en la actualidad, con más de 4.600 hectáreas de viñedo. La mayoría son proyectos familiares, lo que refuerza el carácter artesanal y la identidad local.
Albariño: la joya blanca de Galicia
Si hay una variedad que define Rías Baixas, esa es la albariño. Considerada una de las uvas blancas más destacadas de España, su prestigio traspasa fronteras. Tim Atkin la describe como “una variedad de clase mundial que envejece tan bien como los mejores rieslings, chardonnays y chenin blancs”.
Su éxito se debe a su frescura, acidez vibrante y capacidad de guarda, cualidades que permiten elaborar vinos jóvenes llenos de fruta, pero también etiquetas de guarda con complejidad y estructura. Aunque se cultiva en lugares tan dispares como Australia, California o Uruguay, los mejores albariños siguen naciendo en Galicia.
Eso sí, no todo es sencillo: el albariño es sensible a enfermedades como el mildiu, lo que exige una viticultura meticulosa. A cambio, ofrece una versatilidad única: desde vinos secos y espumosos hasta elaboraciones con crianza sobre lías o en barrica.
Cinco subzonas, cinco personalidades
La Denominación de Origen Rías Baixas se divide en cinco subregiones, cada una con su propio carácter:
- Val do Salnés: la más extensa y emblemática, con más de 2.600 hectáreas. Aquí nacen los albariños más clásicos, frescos y salinos.
- Condado do Tea: más cálida y menos húmeda, produce vinos con mayor cuerpo.
- O Rosal: cercana a la frontera portuguesa, destaca por sus vinos aromáticos y complejos.
- Ribeira do Ulla: situada al norte, con vinos frescos y ligeros.
- Soutomaior: la más pequeña, apenas 11 hectáreas, pero con gran personalidad.
Clima y suelos: la influencia del Atlántico
El clima de Rías Baixas está marcado por la cercanía al océano: lluvias abundantes (entre 1.600 y 2.400 mm al año), humedad elevada y temperaturas moderadas. Sin embargo, el cambio climático está alterando este equilibrio: los veranos son más cálidos y secos, con máximas que han llegado a superar los 41 ºC en 2022. Esto obliga a los viticultores a adaptarse, adoptando prácticas sostenibles y buscando soluciones frente a enfermedades como el mildiu.
Los suelos, mayoritariamente graníticos, son otro factor clave. Su capacidad de drenaje y su influencia en la mineralidad del vino son parte del ADN de Rías Baixas. También encontramos arcilla, arena y esquisto, que aportan matices diferentes según la subzona.
Producción y desafíos recientes
Las añadas recientes (2021-2025) han estado marcadas por grandes desafíos, con condiciones climáticas muy variables entre subregiones. El año 2021 fue fresco y húmedo, mientras que 2022 destacó como uno de los más calurosos, alcanzando temperaturas superiores a los 40 °C. En 2023, la cosecha resultó especialmente complicada en Condado do Tea debido a la humedad y al mildiu. Por el contrario, 2024 se considera una añada excepcional, con vinos que combinan equilibrio, estructura, concentración y elegancia como no se veía desde hacía tiempo.
Finalmente, 2025 batió récords: la cosecha más grande hasta la fecha, con 47,5 millones de kilos de uva, un 12,7 % más que el año anterior, lo que ha provocado una caída en los precios. Ante este escenario, algunos expertos sugieren congelar nuevas plantaciones durante cinco años para consolidar la calidad.
Actualmente, la D.O. Rías Baixas exporta cerca del 30% de su producción, siendo Estados Unidos su principal mercado.
Diversidad de estilos: mucho más que albariño joven
Aunque el albariño monovarietal es el rey (representa el 95% de la producción), la D.O. ampara otros estilos:
-Blancos plurivarietales: que combinan la albariño con uvas como loureira, treixadura o godello.
-Tintos: elaborados con variedades autóctonas como caíño tinto, espadeiro y mencía, que ofrecen vinos frescos, aromáticos y con buena acidez.
-Espumosos: la Denominación de Origen Rías Baixas inició la elaboración de vinos espumosos en 2012, y puede decirse que ya es una categoría consolidada. Hoy en día, 25 bodegas producen y comercializan 30 marcas diferentes de Espumoso de Calidad bajo el sello de la D.O. Rías Baixas.
Dentro del mundo albariño, la diversidad es fascinante: fermentaciones en acero inoxidable, huevos de hormigón, depósitos de granito o barrica; crianzas en depósito con o sin lías, maduraciones en botella o envejecimientos en roble. Hoy nadie cuestiona que este varietal mantiene una relación privilegiada con el tiempo: los albariños de guarda conquistan tanto a la crítica como a los amantes del vino.

Un ejemplo emblemático es Pazo Señorans Colección 2021 (94 puntos Tim Atkin), un albariño que llega al mercado tras cuatro años de crianza en botella. Capaz de ofrecer placer más de una década después de su vendimia, destaca por una complejidad y una estructura verdaderamente excepcionales.
El papel crucial de las mujeres en Rías Baixas
El papel clave desempeñado por las mujeres en el desarrollo de esta región es una de sus características. Galicia es considerada una sociedad matriarcal, donde las mujeres han estado históricamente vinculadas a la agricultura y la viticultura. Hoy, lideran muchas bodegas y ocupan puestos clave en la industria.
Una figura emblemática es Marisol Bueno, fundadora de Pazo de Señorans y primera presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas. Su trabajo fue decisivo para consolidar la denominación y posicionar el albariño en el mapa internacional. Junto a ella, destacan profesionales como Katia Álvarez, Isabel Salgado y Paula Fandiño, referentes que han impulsado la excelencia y la proyección de los vinos gallegos.
En conclusión, el albariño se confirma como una gran uva: versátil, con una extraordinaria capacidad para evolucionar en el tiempo y ofrecer vinos que compiten con los mejores blancos del mundo. Sin embargo, Rías Baixas enfrenta retos importantes: la competencia con otras regiones, el impacto de tarifas en mercados clave como Estados Unidos y la presión por aumentar la producción. El futuro pasa por mantener la apuesta por la calidad frente a la cantidad, consolidando la imagen premium que ha llevado a esta denominación a codearse con las grandes zonas del planeta.
