Michel Rolland, el enólogo más solicitado del mundo: “Las regiones españolas deberían luchar juntas para ganar a nivel internacional; sin embargo, veo demasiada rivalidad”
“Hoy estoy en California, mañana en Burdeos”, comenta el enólogo francés Michel Rolland. A nadie se le escapa: es el asesor vinícola más famoso de todos los tiempos, y a sus más de 70 años continúa tremendamente ocupado. Nacido en Pomerol, hijo de productor vinícola y licenciado en Viticultura y Enología en Burdeos; el mapa profesional de este cotizado ‘flywinemaker’ recorre países como Argentina, Italia, Estados Unidos, Sudáfrica, Chile, India, España, Francia -por supuesto- y un largo etcétera; donde bodegas interesadas en mejorar sus productos solicitan su asesoría. Michel Rolland nos atendió amablemente en esta entrevista exclusiva en la que deja constancia de su personalísimo criterio profesional y de una filosofía elaboradora sin reglas fijas ni recetas. Uvas de calidad, barricas de calidad y producciones pequeñas forman su decálogo.
Rolland nos atendió en un español bastante fluido. Y es que sus lazos con nuestro país se remontan décadas atrás. En los ochenta estableció sus primeros vínculos con Rioja, diseñando el considerado primer vino de autor: Cosme Palacio (Bodegas Palacio). El pasado mes de junio lo encontramos en Rioja Alavesa celebrando el 25 aniversario de Araex Grands, compañía a la que pertenece The Grand Wines Premium: marca para la elaboración de vinos premium en la que colabora este célebre enólogo.
Algunas voces en el mundo del vino -las menos, es cierto- han comentado que la tempranillo, una estrella de Rioja, no está a la altura de otras grandes uvas internacionales. ¿Qué opina? ¿Y en que subzona de Rioja considera que se expresa mejor esta variedad?
Michel Rolland. Es estúpido decir que la tempranillo no es una gran uva. Desde hace mucho tiempo, se elaboran grandes vinos con ella, y ha demostrado con creces sus grandes posibilidades. En tal caso, podemos decir que sería conveniente cambiar un poco el modo de trabajar la viticultura o elaborar vino en Rioja. Aquí las bodegas son grandes empresas que hacen grandes cantidades de vino, y trabajar con pequeños volúmenes es lo mejor.
En cuanto a la segunda cuestión, no hay en Rioja una zona mejor que otra para la tempranillo: cada subzona -Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Baja- tiene su propio carácter; como cada denominación de origen.
¿Pero parece ser que ha sido la conveniencia de segmentar la marca Rioja para impulsar las ventas en el segmento Premium lo que ha llevado al Consejo Regulador riojano a aprobar las nuevas categorías de Vinos de Municipio y Vinos de Finca (singulares) ¿Le parece que era necesario?
MR. Por supuesto que sí. Estas categorías de zonificación eran necesarias y son el futuro. Lo hemos visto en California: hace años, en California no encontrábamos vinos elaborados con pequeños viñedos, apenas podían encontrarse en el mercado 50 o 60 etiquetas de este tipo, ahora hay 600. Sin embargo, en Rioja no hay todavía demasiados vinos hechos a partir de pequeñas propiedades.
¿Pero el hecho de que un vino nazca de una sola parcela es garantía de una mayor calidad?
M.R. No puedo decir que un vino de parcela sea mejor que uno de ensamblaje. Todo depende. Si una parcela es suficientemente buena para hacer un vino de carácter y calidad, entonces tiene todo el sentido. En todas partes del mundo se elabora a veces una sola partida, y otras veces, se mezclan. Te pongo un ejemplo: si probamos 100 vinos, no sabremos si el mejor es uno solo o el resultado de mezclar varios de ellos.
¿Se atreve a definir las características de los grandes vinos riojanos?
M.R. No hay una definición de los grandes vinos riojanos. Cuando ponemos un gran rioja al lado de otro gran vino de otra parte del mundo lo que marca la diferencia entre ambos son las uvas, el clima, suelo y el origen. Pero una definición para una región como Rioja no la hay, en cata a ciegas no se podría identificar un Rioja.
Mucho se ha hablado del estilo Rolland y de su predilección por el roble nuevo. En el diseño de sus vinos con crianza, ¿es el roble nuevo un elemento irrenunciable?
M.R. No, ¡qué va! Lo realmente necesario es que el roble sea de calidad, da igual si es francés, americano, nuevo o con algún uso. El problema del roble viejo es que da sabor, deja gusto… Y eso no gusta. Cuando llegué a Bodegas Palacio en los ochenta encontré que tenían muchísima barrica muy vieja y lo primero que pedí fue limpiar. Por aquella época lo habitual en las bodegas riojanas era usar barricas ‘reviejas’ y de mala calidad. Y ello se debía en gran medida al Consejo Regulador de la D.O.Ca .Rioja y sus exigencias para elaborar determinados volúmenes. Con el tiempo, en Bodegas Palacios -y en otras muchas bodegas- han conseguido renovar su parque de barricas.
Usted ha elaborado vino en más de una veintena de países. Me gustaría preguntarle por la percepción del vino español fuera de nuestras fronteras. ¿Realmente se aprecia el salto cualitativo que han dado los vinos españoles?
M.R. Hasta hace algún tiempo, dentro de España estaban sus propios consumidores. Había poca exportación y no existía esa gran necesidad de salir al exterior. Afortunadamente, hace varios años que los españoles han entendido que tenían que exportar para seguir avanzando, y han empezado a elaborar vinos de gusto más internacional.
Sin duda, la imagen del vino español ha mejorado mucho; pero convencer al mundo es una carrera de largo recorrido y España arrancó tarde. Hace 30 años, la exportación de vino en Rioja era mínima. Las ventas en el mercado internacional comenzaron a crecer hace 20 años, pero dos décadas creciendo en exportación es muy poco tiempo. España tiene grandes posibilidades y nadie lo duda, pero convencer al consumidor internacional lleva tiempo.
Continuando con el vino español, ¿a qué denominación de origen de nuestro país le augura un futuro más prometedor?
M.R. Cada región está capacitada para hacer grandes vinos. España cuenta con muchas zonas con la suficiente personalidad para ser interesantes: Rioja, Ribera del Duero, Toro, Jumilla, Priorat… Lo importante es que cada zona viva su propia historia, y no se preocupe simplemente en buscar más fama que la región de al lado. Esa rivalidad no lleva a nada. Es importante que las distintas regiones compartan la lucha por hacer marca España: luchar juntos es la forma de ganar a nivel internacional. En otros países avanzan más rápido porque se percibe más unión; por ejemplo, tenemos el caso de California. En España hay más peleas y menos unión. Pero esto se superará con el tiempo.
Muchos hablan de un cambio en la tendencia del gusto hacia vinos menos poderosos y más ligeros, ¿le parece real?
M.R. Sí y no. Todos los vinos nuevos son, normalmente, vinos con una potencia bastante fuerte. Pero el consumo mayoritario puede seguir encabezado por los vinos más ligeros; no es cuestión de que un periodista imponga un gusto. Las cosas en el mercado no han cambiado demasiado.
Hay una evolución, eso sí; el gusto evoluciona y existen las modas, pero necesitan tiempo para establecerse: no hay revoluciones en el vino. Sí es cierto que el salto cualitativo de los últimos 30 años ha sido enorme, creo que será imposible mejorar a ese ritmo los próximo 30 años. Sin duda, los vinos que bebemos hoy día son los mejores de la historia.